INKIO nace con una ambición clara: modernizar la gestión de citas en el sector del tatuaje, un entorno en el que muchos procesos siguen dependiendo de conversaciones manuales, intercambios de información dispersos y una gestión poco optimizada entre cliente y artista.
El reto no era únicamente crear una identidad para una nueva aplicación, sino construir una marca capaz de posicionarse como referente en una categoría sin competencia directa. Junto al equipo fundador exploramos diferentes caminos creativos hasta encontrar una dirección visual que transmitiera solidez, innovación y capacidad de liderazgo.
La identidad se construyó alrededor de una tipografía de gran peso visual. Una decisión pensada para dotar a INKIO de una presencia contundente y reconocible, capaz de representar la ambición de una startup que llega para transformar un mercado tradicional.
Al mismo tiempo, el sistema debía funcionar en cualquier punto de contacto. Desde el icono de una aplicación hasta la interfaz digital, campañas de Google Ads o soportes de gran formato. Por eso, la simplicidad y la versatilidad fueron tan importantes como el impacto visual.
La misma marca debía transmitir confianza en escalas muy distintas: reconocerse de un vistazo en el móvil y conservar presencia en una campaña. Esa tensión entre tamaño reducido e impacto explica la combinación de formas simples, peso tipográfico y un detalle propio que permite identificarla.
Como elemento diferencial, el logotipo incorpora un guiño conceptual al universo del tatuaje, una gota en la contraforma de la letra "O". Un detalle integrado de forma abstracta, evitando una representación demasiado literal. Así, la marca mantiene su vínculo con el sector sin quedar limitada a él, permitiendo que INKIO pueda evolucionar hacia nuevos servicios o mercados en el futuro.
Trabajo realizado
Diseño de identidad visual y desarrollo del logotipo.
Decisión clave
Combinar una tipografía contundente con una gota integrada en la «O»: reconocimiento sectorial y sencillez para una marca digital.



